Una columna zurda celebra el «principio del fin» de la derecha, pero admite que avanzó en el Congreso
Una columna de la diaria Radio celebra el «principio del fin» de la derecha, pero admite que avanzó en el Congreso y que no puede medir el voto femenino.

Pablo Tedesco
Analista en Tecnologías de la Información

La izquierda vuelve a la carga con el triunfo de Lula y lo hace con una columna que no resiste su propia lectura. En la diaria Radio, la columnista Stephanie Demirdjian planteó que la victoria del domingo «podría marcar el principio del fin» del avance de la derecha y que el voto de las mujeres fue clave.
La primera contradicción aparece a mitad de la columna. Al leer a la politóloga Marlise Matos, Demirdjian reconoce que la derecha avanzó «en el Congreso brasileño y en los estados». Es el mismo escenario en el que Nikolas Ferreira, del PL, fue reelegido con más de 3,1 millones de votos, la mayor votación en la historia de la Cámara.
La segunda está en los números. La columna cita una encuesta de Datafolha según la cual las mujeres votaban 55% a Lula y 45% a Flávio, y los hombres 44% a Lula y 56% a Flávio. Con las mujeres en el 53% del electorado, que es el dato que la propia columna da, la cuenta de SU arroja 50,2% para Flávio. La Datafolha del 16 de octubre lo ponía 51 a 49 arriba, y Lula ganó por unos dos puntos. Esas cifras no explican su victoria. Las encuestas fallaron y la columna las usa como prueba. Su entrevistada, Marcela Schenck, lo admite: «no podemos calcular exactamente cuántos votos produjo este trabajo».
La tercera es el relato de las plataformas. Demirdjian dice que el PT enfrentó «todas las grandes plataformas en contra». En la misma intervención cuenta que su «Ejército de Lula» pasó de 60 mil a casi 11 millones de personas en tres semanas, en esas mismas redes.
La cuarta es sobre la violencia de género. La columna sostiene que la extrema derecha la niega, pero admite que Bolsonaro propuso endurecer las penas e incluso la castración química para violadores.
La quinta es la más difícil de explicar. Para probar una «brecha ideológica de género» en elecciones, enumera Estados Unidos, Alemania, Corea del Sur, Polonia y China, un país sin elecciones competitivas. Cierra con una corrección involuntaria: «las mujeres votan más a la izquierda y los hombres a la derecha en el mundo. Bueno, no sé si en el mundo».
Hay además una insinuación sin respaldo. Sobre el asesinato de Marielle Franco dice que «tiene conexiones con la familia Bolsonaro». En febrero el STF condenó a los hermanos Brazão como mandantes, y las notas que consultó SU no mencionan a ningún Bolsonaro entre los condenados.
En la parte dedicada a Milei, la columna enumera decisiones de gestión, como el cierre del Ministerio de las Mujeres, y las lee como pruebas de odio. Es una interpretación, no un dato: cerrar un ministerio es achicar el Estado, que es lo que el electorado argentino votó.
Opinión de SU: dos puntos de ventaja y una columna que se corrige sola no son el fin de nada. La derecha no terminó. Está en el Congreso, y los números que la izquierda cita lo demuestran.

