Lust, el caballo de Troya de Lacalle Pou para frenar la fuga por derecha
Los partidos tradicionales pierden votos por derecha y Lust quiere encauzarlos hacia la coalición con posturas sin doctrina que las sostenga.

Pablo Tedesco
Analista en Tecnologías de la Información

Eduardo Lust, constitucionalista y exdiputado, dijo en sus últimas salidas públicas que, si no se concreta la coalición, probablemente terminará dentro del Partido Nacional. Antes había dicho lo contrario: según Búsqueda, su «plan A» para 2029 es que su Partido Constitucional Ambientalista integre un lema único de la coalición.
No es un candidato que nadie mira. Álvaro Delgado, presidente del Directorio blanco, se reunió con él en marzo. El senador Martín Lema lo invitó a una charla en julio, y Julia Pou, madre de Luis Lacalle Pou, lo felicitó después. El colorado Andrés Ojeda también se reunió con él. Presentó un libro sobre la Coalición Republicana en el Palacio Legislativo y sostiene un programa diario en YouTube, además de columnas en radio y apariciones en televisión.
La lectura de SU es que ese interés responde a un problema concreto. Los partidos tradicionales sufren una fuga de votantes por derecha, y esa fuga va hacia La Libertad Avanza, el único partido de la Libertad en Uruguay. Lust, entre otros, aparece como quien puede encauzarla de vuelta, aunque para eso tenga que tomar posturas de "moda" sin lograr sustentar ideológica ni filosóficamente la doctrina que dice defender.
Hay un antecedente que explica el giro. En su reaparición pública, Luis Lacalle Pou y su partido se apropiaron de la palabra «libertad» y hablaron de una «libertad responsable» y de una «libertad con consciencia social». SU ya lo publicó. Desde entonces, la lectura de SU es que la narrativa cambió en toda la línea del partido: sus dirigentes pasaron a autopercibirse liberales y a hablan en clave de Libertad, y el partido empezó a publicar en redes oficiales apropiándose del término. Lust se suma a ese coro con su «yo hablo de liberalismo».
Las posturas están a la vista. En Doble Vía, de Teledoce, dijo: «Por eso yo hablo de liberalismo». En la misma entrevista se desmarcó de la derecha «radical» («no en el Uruguay») y rechazó el modelo Bukele. Citó a Milei sin nombrarlo: «¿Usted se imagina una persona acá que diga vengo a destruir el Estado? Imposible». El liberalismo, en su tradición clásica y en la libertaria, propone un Estado limitado a proteger la vida, la propiedad y la libertad. Quien se llama liberal y rechaza achicar el Estado usa la palabra de una manera que la doctrina no respalda.
Para refutar a los libertarios en su programa recurrió a Thomas Hobbes, el teórico del soberano absoluto, y no a John Locke, padre del liberalismo político. Dijo que algunos integrantes de esos partidos creen que el Estado no debe existir y que sin Estado se vive «en una anarquía». La discusión entre anarcocapitalistas y defensores del Estado mínimo existe dentro del libertarismo desde hace medio siglo, y Robert Nozick ya la había respondido en 1974.
Es la tercera vez que se refiere a La Libertad Avanza sin nombrarla y en tono despectivo. Aun así asistió al ciclo de charlas de Vanguardia Liberal, recibió de regalo el libro de Javier Milei y, según Búsqueda, estuvo con menos de diez jóvenes libertarios (dato falso. Al evento asistieron más de 50 personas), que buscan crear la versión local del partido de Milei. Ataca la etiqueta en público y se acerca a la gente en privado.
El frenteamplista Fernando Pereira dijo en #AlWeso que cree que se está «construyendo» a Lust desde los medios, y se preguntó por qué fue el primer político invitado a Doble Vía, en Canal 12. «¿Es la persona que más está revolucionando hoy el Uruguay? Tuvo 11 mil votos», planteó. La cifra es de Pereira. Búsqueda habló de unos 12.000 votos en 2024 y El Observador, de unos 14.000. Con cualquiera de ellas, el punto se sostiene: alguien está levantando una figura que no tiene ese volumen.
Nicolás Quintana, vicepresidente de La Libertad Avanza y presidente de su sector «La Suiza de América», lo resumió en comunicación con SU Noticias. «Lust es un tipo con buenas intenciones, es un buen tipo», dijo, pero advirtió que los partidos tradicionales «han usado históricamente buenas personas con buenas intenciones para guiar las voluntades de aquellos que desean cambios para que nada cambie». Lo aprendió, contó, creando agrupaciones de derecha en muchos partidos nuevos y en el Partido Nacional: «con el sistema y adentro del sistema, por más buenas intenciones que tengas, no tenés chance ninguna, porque te come el sistema y te utilizan a vos para sumar tus votos a una ingeniería mucho mayor que está destinada a que nada cambie». Según Quintana, Lust tenía la oportunidad histórica de hacer algo por fuera, pero ya manifestó que no desea hacerlo y que desea crear «el partido de los partidos tradicionales, liderado por los partidos tradicionales. Y así no hay cambio, mucho menos patria liberal».
El antecedente completa el cuadro. En 2020, como diputado de Cabildo Abierto, Lust lideró la interpelación a Lacalle Pou por el contrato con UPM y dijo: «Claramente Lacalle me decepcionó». También afirmó que «todo el gobierno trabaja para UPM». Seis años después lo reciben Delgado, Lema y la madre del expresidente.
Ninguna fuente atribuye a Lacalle Pou una orden o un plan. La tesis de SU describe una función: Lust pretende captar el voto liberal y libertario que Milei despertó en Uruguay y lo conduce al lema de la coalición. Esa coalición se llama «republicana», aunque el republicanismo y el liberalismo son tradiciones distintas e incompatibles.
El votante que se va por derecha no busca una etiqueta, busca convicción, y esa ya tiene nombre en Uruguay. Quien llega para devolverlo al lema de siempre no suma libertad, administra su fuga.

