PolíticaEstadoLibertadRegión

Llega el Papa y los socialistas piden «cuidar lo adquirido»

El socialismo del siglo XXI convierte la laicidad en laicismo: ya no pide Estado neutral, pide que la fe se esconda. El tuit de Sofía Romano lo muestra.

Pablo Tedesco

Pablo Tedesco

Analista en Tecnologías de la Información

7 de noviembre de 2026 · 3 min de lectura

Llega el Papa y los socialistas piden «cuidar lo adquirido»
Camilo dos Santos
PublicidadCongreso 11D

La noche del viernes 6 de noviembre, horas después de que León XIV hablara en la Plaza Independencia, Sofía Romano (@alcafecafe) publicó: «Buen día para recordar que el aborto es legal, gratuito y seguro en nuestro país. Que el matrimonio es igualitario. Y que la eutanasia es un derecho. Cuidar lo adquirido como un tesoro porque costó años y los discursos conservadores siguen vigentes». Al momento de la captura sumaba unas 154.700 visualizaciones, 2.000 reposteos y 8.000 «me gusta».

Las tres cosas que menciona están vigentes. El aborto está despenalizado desde 2012 y el matrimonio igualitario es ley desde 2013. La eutanasia la aprobó el Senado en octubre de 2025 y Yamandú Orsi firmó el decreto reglamentario el 15 de abril de este año, con lo que Uruguay se volvió el primer país de la región en regularla por ley. Nadie quitó nada. El Papa vino a visitar un país, no a votar leyes.

Aun así, el discurso que domina una parte de la izquierda, la nueva izquierda o socialismo del siglo XXI, llámese como se quiera, recibe a un líder religioso con alarma. Para esa visión, cada visita, cada símbolo y cada voz de fe es una amenaza que hay que contener. Es la lógica de quien necesita un enemigo para mantener movilizada a su militancia.

PublicidadCongreso 11D

La encuesta de Equipos Consultores que publicamos en setiembre decía otra cosa. La opinión sobre el Papa era favorable en todos los segmentos, incluidos los no creyentes: la mitad lo veía bien y solo uno de cada siete mal. Entre los votantes del oficialismo el balance era algo más matizado, pero también positivo. El uruguayo común no vive la fe como un peligro. Quien la vive así es la militancia.

El trasfondo es una historia de más de un siglo. En 1860 el Estado secularizó los cementerios y creó el registro civil. Batlle y Ordóñez retiró los crucifijos de los hospitales y sacó la enseñanza religiosa de la escuela. La Constitución que entró en vigor en 1919 separó Iglesia y Estado, y ese mismo año una ley de feriados convirtió la Navidad en «Día de la Familia», los Reyes en «Día de los Niños» y la Semana Santa en «Semana de Turismo». En 2017 el órgano legislativo departamental de Montevideo rechazó instalar una estatua de la Virgen en la rambla. Según Latinobarómetro, el 47% de los uruguayos declara no tener ninguna religión.

La laicidad es neutralidad. El Estado laico «no puede imponerla, no puede prohibirla, no puede incentivarla ni desincentivarla». Esa neutralidad protege a quien cree y a quien no. Pero el socialismo del siglo XXI no se conforma con un Estado neutral, quiere una sociedad que esconda la fe. Es un «laicismo que pretende imponer al ser humano su desvinculación de toda dimensión espiritual».

Eso es lo que muestra el tuit. Un país que ya tiene las tres leyes, que recibe al Papa con una encuesta favorable en todos los sectores, y aun así hay quien llama a «cuidar lo adquirido» como si hubiera un asedio. Cuando una ideología necesita un enemigo, lo inventa, y si no lo encuentra en las leyes, lo busca en la fe del vecino.

Uruguay es laico. El problema no es la fe del vecino, es una izquierda que no tolera que exista.

PublicidadCongreso 11D
#Papa#Estado#Sofía Romano#XXI#adquirido#cuidar

Más leídas