Sanjurjo se sube al pony y pide censurar redes sociales e IA
Sanjurjo, un parasito estatal, dice que redes e IA ponen la democracia «contra las cuerdas» y celebra a Lula, que ya anunció regularlas

Pablo Tedesco
Analista en Tecnologías de la Información

Diego Sanjurjo, coordinador de Estrategias de Seguridad Integrales y Preventivas del Ministerio del Interior, publicó en X que «ayer hubo varias señales que invitan al optimismo»: el regreso de María Corina Machado a Venezuela, la derrota del bolsonarismo frente a Lula y la victoria de los estudiantes en Serbia.
No se quedó ahí. Deseó que sean «las primeras de varias derrotas para quienes confunden poder con impunidad, democracia con autoritarismo, y liderazgo con culto a la personalidad». Un funcionario público, pagado por el contribuyente, pidiendo más derrotas para quienes piensan distinto.
Pero a quienes derrotaron en Brasil los votó casi la mitad del país. Lula ganó por 52% a 48%, según El Español. Para el tuit, ese 48% son los que «confunden poder con impunidad». No es un adversario electoral: es un enemigo al que se le desean más derrotas.
La lista tampoco cierra. Machado volvió a Venezuela el domingo tras diez meses fuera, pero según Telemundo la presidenta interina sigue siendo Delcy Rodríguez, aliada de Maduro, y no hay fecha para elecciones. Un regreso no es una transición. En Serbia, la Lista de Estudiantes sacó el 52% frente al 39% del partido de Vučić y él reconoció la derrota, algo que sí suma a la democracia.
Tres procesos distintos, una sola bandera. Y el más revelador es Brasil, donde ganó quien ya gobierna: Lula consigue su cuarto mandato, no derriba a ningún régimen. En su primer discurso como ganador, acusó a las plataformas digitales de que «tentam direcionar o resultado eleitoral» y dijo que «vamos ter que regulá-las». No dio pruebas ni propuesta concreta.
Ahí está el clavo. Sanjurjo abre su mensaje diciendo que las redes y la IA ponen a la democracia «contra las cuerdas», y celebra al líder que anuncia que va a regularlas desde el Estado. El que se queja de que alguien «confunde poder con impunidad» aplaude al poder que se prepara para decidir qué se puede decir. Y habla de «culto a la personalidad» un día después de que un presidente sumara su cuarto mandato.
Es la lógica del pensamiento autoritario, que divide el mundo entre quienes merecen ganar y quienes merecen perder. Nadie discute el derecho de un funcionario a opinar. Lo que se discute es la idea de democracia de quien lo hace: la que sirve cuando ganan los suyos aun, haciendo trampa o cometiendo fraude. "Democracias especiales", le llaman.
- Telemundo: María Corina Machado regresa a Venezuela
- El Financiero (EFE): estudiantes ganan elecciones en Serbia
- Gazeta do Povo: Lula y la regulación de las redes
- El Español: resultado final 52% a 48%

