León XIV defendió la vida del no nacido frente al aborto en Uruguay
El Papa defendió la vida que crece en el seno materno en un país con 11.445 abortos y 28.903 nacimientos en 2025.

Pablo Tedesco
Analista en Tecnologías de la Información

En su primer discurso en Uruguay, ante unas 30.000 personas en la Plaza Independencia, León XIV dijo: «Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo». Agregó que su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece.
Es una defensa de la vida del no nacido. Un país con ley de aborto la recibe como lo que es: una posición contra el aborto. El Papa habló también de la familia como primer ámbito de acogida, del suicidio y de la «evolución demográfica» del país.
Los números hacen concreta esa preocupación. En 2025 se registraron 11.445 abortos, según el Ministerio de Salud Pública, y ya suman 129.308 desde 2012. Ese mismo año nacieron 28.903 niños, casi 20.000 menos que en 2015, una caída de alrededor del 40% en diez años. La fecundidad ronda los 1,2 hijos por mujer, muy por debajo de los 2,1 necesarios para reemplazar a la población. Al comparar ambas cifras, que provienen de fuentes distintas, salen cerca de cuatro abortos por cada diez nacimientos.
El Papa no nombró partidos. Nosotros sí. La ley que despenalizó el aborto es de 2012, con el Frente Amplio en el gobierno. El mismo oficialismo reglamentó este año la eutanasia, con el decreto de Orsi del 15 de abril, frente a un Papa que pide acompañar a las personas «hasta el término natural de su vida».
Para SU la vida del no nacido es el primer derecho individual. Sin él ningún otro derecho tiene sentido. Un Estado que dice proteger a los más débiles tiene que empezar por el más débil de todos, el que no puede reclamar nada y depende por completo de otro.
El Papa habló además de la dignidad de los enfermos y de las personas con discapacidad, que «no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada». El cardenal Daniel Sturla dijo a Búsqueda que estaba «muy impactado» por la cantidad de suicidios en el país y anticipó un mensaje sobre la «cultura de la vida». Un país con menos nacimientos, más abortos y suicidios que preocupan al propio cardenal tiene un problema de fondo.
Defender las dos vidas no es un discurso conservador. Es la primera obligación de un Estado que se dice de derechos.

