Goñi metió la iglesia al Parlamento y lo publicitó con fondos del Estado
El presidente de la Cámara de Representantes abrió “Parlamento y Fe” en el Palacio Legislativo. Las redes oficiales de la Cámara lo difundieron. Uruguay es un Estado laico.

Pablo Tedesco
Analista en Tecnologías de la Información

El 9 de octubre, el Palacio Legislativo de Uruguay fue sede del evento “Uruguay Dialoga”, organizado bajo el paraguas de “Parlamento y Fe”, una iniciativa con fuerte presencia del cristianismo conservador. El encargado de abrirlo fue Rodrigo Goñi, presidente de la Cámara de Representantes desde marzo de 2026. Las redes sociales institucionales de la Cámara de Diputados difundieron su participación. Recursos del Estado al servicio de un evento religioso, con el primer legislador del país como anfitrión.
No fue un acto espontáneo ni una iniciativa aislada. Goñi ya había impulsado a principios de 2026 la visita del Papa León XIV al Parlamento. Cuando no lo logró, dijo públicamente que “algunos legisladores lo habían bloqueado.” El “Parlamento y Fe” del 9 de octubre es el siguiente capítulo de la misma agenda: instalar la presencia institucional de la fe religiosa dentro del Poder Legislativo uruguayo, usando para eso la investidura del cargo más alto de la Cámara baja.
En su intervención, Goñi intentó encuadrar el evento con una frase que sonó a equilibrio pero que no lo es: “La fe no debe ponerse al servicio de la política, pero tampoco podemos desconocer el aporte de las tradiciones religiosas a la construcción de una sociedad mejor.” El problema no es si la fe aporta o no a la sociedad. El problema es que el presidente de la Cámara de Representantes de un Estado laico usó su cargo y los canales de comunicación institucionales del Parlamento para organizar y publicitar un evento de contenido religioso conservador. Eso no es diálogo. Es uso indebido de la investidura pública.
La respuesta no tardó. El exlegislador colorado Ope Pasquet fue directo: “El Parlamento es una institución del Estado uruguayo, que es laico.” Fernando Amado fue más duro: “Están violando la laicidad y lo hacen sin vergüenza.” Gerardo Manini Ríos también entró al debate online. La coalición que comparte bancada con Goñi quedó fracturada públicamente en redes sociales por una iniciativa que su propio presidente de Cámara coordinó sin consenso interno.
Uruguay construyó su laicidad como uno de los pilares fundacionales del Estado moderno. No es un capricho ideológico: es la garantía de que las instituciones públicas no favorecen ni representan a ninguna tradición religiosa por encima de la ciudadanía en su conjunto. Cuando el presidente de la Cámara de Representantes viola ese principio, no lo hace como ciudadano privado. Lo hace desde el cargo que administra la casa de todos los uruguayos.
Goñi dice que la fe no debe ponerse al servicio de la política. Lo dijo en el Parlamento, con las redes de la Cámara publicándolo. Que alguien le explique la diferencia.

