Bruselas aprieta: la carne uruguaya bajo lupa
La UE exige registros de monensina en cada establecimiento para seguir comprando carne uruguaya.

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La Unión Europea volvió a mover el arco. Ahora el requisito no es la carne, ni el frigorífico, ni la sanidad del rodeo: es el papel. Los establecimientos de engorde intensivo uruguayos deberán demostrar con registros y trazabilidad que la monensina —un antibiótico ionóforo usado como promotor de crecimiento— se aplica con fines terapéuticos y no para engordar al animal.
Uruguay tiene normativa sobre la materia desde 2023. El problema no es la ley: es la fiscalización. Y el desafío, según la propia fuente, es evitar vacíos antes de las auditorías que Bruselas tiene previstas.
Un requisito sanitario que funciona como barrera
La cuestión, dice el texto, "no implica necesariamente eliminar la monensina de los sistemas ganaderos, sino garantizar que su utilización responda a los fines autorizados y pueda verificarse mediante registros y controles confiables". Traducido: el productor puede seguir usándola, pero debe probarlo con papelería que alguien en Bruselas va a revisar.
Y es justamente su aplicación como promotor de crecimiento la que "genera restricciones en el comercio con la Unión Europea y obliga a revisar los mecanismos de fiscalización". Un criterio técnico que, en los hechos, se convierte en una barrera no arancelaria: no prohíbe el producto, encarece y complica el acceso.
Quién paga la cuenta
El ganadero y el exportador uruguayo. Los feedlots y los exportadores deben sostener registros, controles y auditorías para no perder las cuotas Hilton y 481, dos de las ventanas más valiosas del mercado europeo. El mismo requisito alcanza a Brasil, Argentina y Paraguay: la región entera queda atada a la misma vara.
El objetivo comercial declarado es "mantener la competitividad de la carne vacuna sin comprometer las condiciones requeridas por los compradores internacionales". Es decir: adaptarse o quedar afuera.
La salida no es más burocracia
Hay alternativas privadas en marcha. Un ensayo citado por la fuente, realizado en Colorado (EE. UU.) entre 2023 y 2024 con 400 bovinos durante 174 días, cinco tratamientos y ocho repeticiones, encontró que la eficiencia de conversión con aceites esenciales fue "equivalente a la del grupo tratado con monensina".
La conclusión se escribe sola: el mercado encuentra sustitutos cuando el precio de la traba lo justifica. Lo que no encuentra es paciencia para una burocracia que decide desde un escritorio qué puede comer un animal del otro lado del Atlántico.
El productor uruguayo no necesita que Bruselas le explique cómo criar ganado. Necesita que lo dejen vender.
- https://www.agrolatam.com/mercados-latam/uruguay-enfrenta-nuevas-exigencias-para-exportar-carne-a-europa-el-uso-de-antibioticos-en-el-centro-del-debate/

