Audios de Spagnuolo: la pericia confirma que son falsos y manipulados por IA
Gendarmería halló cortes, ediciones y una cadena de custodia rota. Los audios que sacudieron al Gobierno de Milei y que difundieron medios uruguayos no pudieron validarse.

Pablo Tedesco
Analista en Tecnologías de la Información

El peritaje de la Gendarmería Nacional concluyó que «no fue posible determinar la autenticidad de los audios» atribuidos a Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), y tampoco pudo asignar las voces a los imputados. Lo informó Infobae el 29 de octubre.
Los peritos encontraron rasgos compatibles con una regrabación, discontinuidades abruptas e inconsistencias acústicas incompatibles con un registro continuo. Según el informe, eso podría deberse a cortes o ediciones posteriores a la grabación original. No pudieron descartar que se hayan usado herramientas de inteligencia artificial para alterar o generar voces. Y la cadena de custodia se interrumpió antes de que los archivos llegaran a los peritos, lo que condicionó todo el análisis.
Conviene ser preciso: el informe no afirma que los audios sean falsos. Algunos titulares dicen que «no son auténticos», pero el cuerpo de las notas, incluido el de Infobae, indica que no fue posible determinar su autenticidad. Es una diferencia que importa, y que no cambia lo central: la prueba estrella de la causa no pudo validarse.
Los audios describían un supuesto cobro de sobornos a prestadores y droguerías por compras de medicamentos, y un fragmento mencionaba fondos supuestamente destinados a Karina Milei, que no fue imputada. La defensa de Spagnuolo sostuvo siempre que los audios fueron editados o manipulados con inteligencia artificial y presentó un peritaje privado que, según ella, detectó microcortes. La causa sigue en manos del juez Ariel Lijo, y la Cámara Federal confirmó en septiembre el procesamiento de Spagnuolo y otros acusados por contrataciones de medicamentos.
Los audios se difundieron cuando todavía no se sabía nada de esto. El 1 de septiembre de 2025, el juez Alejandro Maraniello dictó una cautelar que prohibía difundirlos, a pedido de Karina Milei. Al día siguiente, el streaming uruguayo Dopamina, fundado por el periodista Marcos Casas, reprodujo un fragmento. Casas dijo que la medida era una «violación a la libertad de prensa» y que no lo afectaba porque estaba en Uruguay. La cautelar se levantó el 16 de septiembre, a pedido de la propia Karina Milei, que argumentó que el Gobierno había denunciado una maniobra de inteligencia ilegal.
El dato que más pesa es el tiempo. Durante meses, esos audios marcaron la agenda política de la Argentina y de Uruguay. Hoy, la pericia oficial no confirma su autenticidad.
Durante meses se golpeó a un gobierno con audios que nadie pudo validar, y los medios que los difundieron, incluso saltando una cautelar desde Uruguay, no esperaron a saber si eran reales. Cuando la prensa convierte una prueba sin verificar en una operación política, el problema no son los audios: es quien los usa.

