Goñi trae al Papa al Parlamento para regular las redes
La Iglesia organizó en el Parlamento una conferencia sobre la encíclica del Papa: el documento que llama a los gobiernos a legislar sobre plataformas e inteligencia artificial.
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El Parlamento uruguayo abrió sus puertas a la Iglesia Católica para una conferencia titulada "La tecnología interpela a la democracia: una lectura política de la reciente Encíclica Magnífica Humanitas del Papa León XIV". La cuenta oficial de la Iglesia en Uruguay anunció el encuentro con un mensaje directo: el Parlamento "acoge la convocatoria de custodiar la humanidad ante los desafíos de la inteligencia artificial". Rodrigo Goñi, presidente de la Cámara de Representantes e impulsor principal de la agenda de regulación digital en Uruguay, es quien controla las puertas del edificio que recibió al encuentro.
La encíclica "Magnifica Humanitas", firmada el 15 de mayo de 2026 por el Papa León XIV —primer pontífice estadounidense de la historia—, no es un documento espiritual de cuaresma. Es, entre otras cosas, un llamado explícito a los parlamentos del mundo a regular las plataformas digitales. El texto pide textualmente "intervenciones legislativas que establezcan límites de edad, responsabilicen a los proveedores de servicios y prevean protecciones específicas". Agrega que "no basta con invocar la ética de manera abstracta; se requieren marcos jurídicos sólidos, supervisión independiente". El Papa no aconseja: exige leyes.
La coincidencia con la agenda de Goñi no es casual. Desde inicios de 2026, el presidente de Diputados impulsa una consulta pública para regular plataformas digitales y contenidos de inteligencia artificial en Uruguay. Esa consulta —lanzada el 23 de junio junto a UNICEF, PNUD, Agesic y Ceibal— usa exactamente los mismos argumentos: proteger a los menores, establecer límites de edad, responsabilizar a las plataformas. El Objetivo 4 del documento oficial ya menciona expresamente qué dimensiones "requieren regulación". Ahora la Iglesia Católica llega al Parlamento para reforzar ese andamiaje con autoridad papal.
Uruguay fue históricamente un Estado laico, orgulloso de haber separado la Iglesia del Estado hace más de un siglo. Es uno de los pocos países de América Latina donde esa separación es parte de la identidad nacional y del orgullo político de todos los partidos. Pero cuando el resultado es conveniente —regular Internet, controlar lo que se publica, establecer quién puede hablar y sobre qué—, las puertas del Parlamento se abren para que la jerarquía eclesiástica traiga su libro.
El cuadro que se forma es el de una alianza entre el Estado uruguayo, organismos internacionales (UNESCO, UNICEF, PNUD) y ahora la Iglesia Católica, todos apuntando en la misma dirección: la regulación de lo que los ciudadanos pueden decir, compartir y publicar en Internet. Cada uno aporta su cuota de legitimidad: la UNESCO, los estándares globales; UNICEF, la protección de la infancia; la Iglesia, la autoridad moral. El ciudadano, como siempre, no fue invitado a la reunión.
Cuando para regular Internet coinciden la UNESCO, el PNUD, la Iglesia Católica y el presidente del Parlamento, la pregunta no es si van a regular: es cuándo y cuánto.
- @iglesiauy en X
- Infobae, 25/5/2026
- Vatican News, 25/5/2026
- CATOLIN
- The Conversation