Quieren tu ahorro para financiar la obra pública
El gremio bancario propuso al gobierno una app estatal para que los pequeños ahorristas pongan la plata de las obras públicas. El que pone el capital no decide nada.
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El gremio bancario propuso al gobierno una app estatal para que los pequeños ahorristas pongan la plata de las obras públicas. El que pone el capital no decide nada.
La Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) entregó a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto un documento de propuestas en el marco de la Estrategia Nacional de Desarrollo, informó Ámbito. El gremio identifica una "importante brecha" entre las necesidades de inversión del país y los instrumentos disponibles, y concluye que hay que crear instrumentos de ahorro para los sectores medios y bajos.
La propuesta más concreta es una "Plataforma Oficial de Crowdfunding para el Desarrollo", a cargo de la Corporación Nacional para el Desarrollo o del Banco República. A eso suma una "Billetera de Inversión Nacional": una aplicación estatal donde cualquier ciudadano vea los proyectos disponibles y su rentabilidad en tiempo real. Y completa con obligaciones negociables de empresas públicas y fideicomisos donde el inversor compra una cuota-parte y delega la gestión técnica en la entidad pública que lo desarrolle.
Ahí está el detalle que lo dice todo. El ahorrista pone la plata, pero delega la gestión técnica en el organismo estatal: no elige el proyecto, no controla el costo, no decide quién lo construye y no puede sacar su dinero de una obra mal hecha. Le ofrecen rentabilidad en tiempo real y le entregan el riesgo entero.
El Estado uruguayo ya probó este camino. En los parques eólicos, miles de pequeños ahorristas compraron certificados de participación desde unos mil dólares y financiaron proyectos que el Estado terminó controlando igual. La diferencia es que en aquel esquema el inversor entraba a un proyecto concreto y con retorno pactado. Lo que ahora se propone es una ventanilla estatal para financiar obra pública con el ahorro de la gente.
Es la lógica de siempre, un paso más adelante: primero te cobran impuestos para gastar, después te piden prestado, y cuando se les acaba el crédito te ofrecen "invertir" en lo que ellos ya decidieron hacer con tu plata. El que arriesga el capital no tiene voz ni voto. Eso no es inversión: es financiamiento forzoso con moño de aplicación.
Foto: UyPress